La PNL en la Técnica Moderna de Dirección Orquestal

Técnica NeuroDirectorial

La PNL en la Técnica Moderna de Dirección Orquestal

“Cuida tus pensamientos, se convierten en palabras. Cuida tus palabras, se convierten en acciones. Cuida tus acciones, se convierten en costumbres. Cuida tus costumbres, se convierten en tu destino”. Proverbio Chino.

La Programación Neurolingüística es una joven ciencia que ha sabido vislumbrar el enorme impacto que tiene nuestro lenguaje en la forma en que percibimos y afrontamos el mundo y por lo tanto en cómo modelamos nuestra realidad y cómo nos encaminamos al éxito, es decir nuestra realización integral.

Técnica NeuroDirectorial

Fundada en los años 70, por Richard Bandler y John Grinder la ciencia de la programación Neurolingüistica ha dado un giro al entendimiento de los procesos mentales del ser humano, revolucionando la manera de establecer relaciones interpersonales, realizar negociaciones, solucionar conflictos y liderar grupos de trabajo. Este último punto es fundamental para comprender la relación primordial e inherente de la Programación neurolingüística con el arte de la Dirección Orquestal.

El trabajo del director de orquesta consiste en impartir indicaciones concretas y en transmitir su propia idea de la música; para ello se vale de dos niveles del lenguaje: el primero es el Lenguaje oral mediante el cual transmite instrucciones de tipo técnico, estilístico y estético utilizando analogías, metáforas, ejemplos o simplemente el mensaje directo; el segundo nivel es el lenguaje gestual con el cual, además de indicar tempos, entradas y cesuras. el director manifiesta corporalmente la esencia artística de la obra.

Ahora bien, lo que han comprendido los grandes directores es la importancia de saber sembrar en el pensamiento del músico una correcta percepción del mensaje del maestro; esto lo hacen necesariamente a través de la Programación Neurolingüística, aunque ciertamente la mayoría de ellos no hayan sido conscientes de esta ciencia y de su propio dominio de la misma.

Se hace vital entonces en nuestro ejercicio artístico comprender cómo el lenguaje del director influye en el pensamiento de la orquesta y por lo tanto en sus resultados interpretativos. De ahí que, todas aquellas acciones del lenguaje verbal y no verbal que van dirigidas a la mente del músico tanto racional como meta consciente, con miras a conseguir un determinado resultado artístico individual y colectivamente, hayan sido definidas en nuestra escuela como TÉCNICA NEURODIRECTORIAL, en base a una Técnica Moderna de Dirección Orquestal.

La Técnica Neurodirectorial apela a la capacidad del director, de alcanzar a través de su gesto el cerebro límbico y reptiliano del músico, aquellas partes del cerebro que controlan nuestras emociones más básicas y fundamentales en contraposición al cerebro racional, activando por ejemplo la necesidad y el deseo de servir a un propósito común, en este caso la música. A su vez, la técnica neurodirectorial posibilita una manera de construir la representación mental de los músicos en proporción a la idea que el director quiere transmitir.

Superados ya dos siglos del nacimiento de la disciplina del director de orquesta, afrontamos una nueva perspectiva en el ejercicio artístico de la dirección en la que el maestro no puede limitarse a marcar compases y ser un metrónomo con brazos o a imponer su visión acudiendo a la tiranía; sino que debe convertirse en el motor espiritual y en el alma artística del grupo; esto mediante un profundo conocimiento y una marcada destreza en la técnica neurodirectorial llamada a motivar, cautivar y activar en el pensamiento y el corazón de los músicos los “comandos” adecuados: estas son las bases de una Moderna Técnica de Dirección Orquestal.

La indicación más simple o la frase más apropiada pueden ser muestra de un gran dominio de la programación neurolingüstica aplicada a la dirección orquestal. Una Pregunta ¿Creéis en fantasmas? (Carlos Kleiber, Die Fledermaus); atreverse a halar un cabello de algún violinista para indicar la intención de un acento (Simmon Rattle, Peer Gynt), marcar entradas solamente con el movimiento de los ojos (Christoph Eschenbach, Bolero), dirigir con un mondadientes (Valery Gergiev) o incluso modificar una palabra en el texto de una obra para resaltar una intención (Leonard Bernstein, Sinfonía 9 “oda a la alegría” cambia la palabra “Alegría” por la palabra “libertad” haciendo referencia a la importancia histórica de la caída del muro de Berlín).

En su libro “la defensa de la obra” el gran maestro austríaco Hans Swarowsky dice que el director debe ser no un re-creador sino que debe ponerse al servicio del creador, es decir del compositor. No obstante ante la nueva tendencia de la dirección y especialmente frente a la técnica neurodirectorial el nuevo maestro debe saber convertirse en un pintor creando una imagen sobre la mente y el corazón del músico que se convierte en el lienzo y cuya pintura final es la música que la audiencia disfruta. Sea también la inspiración del compositor el color (materia prima) que dé vida a esta obra.

APENDICE 

En el año 2010 el director cinematográfico inglés Christopher Nolan, sorprendió al mundo con su película “Inception” en la que un grupo de científicos tenía la posibilidad de ingresar en la mente de un hombre para sembrar en él una idea de manera que este creyera que había sido una idea propia. Es esta una analogía perfecta para el entendimiento de la técnica moderna de Dirección Orquestal, que en nuestra escuela enfocamos como Técnica Neurodirectorial, pues como directores tenemos la mágica posibilidad de tocar las emociones y los pensamientos de nuestra orquesta y a través de ellos manifestar nuestra propia visión de una pieza que se mezcla con la intención y la inspiración del compositor. Podemos guiar al músico para que el mismo explore sus ideas y encuentre su camino.

 

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